
"No hay ninguna razón por la que no se pueda enseñar a un hombre a pensar"
Burrhus Frederic Skinner
Si “pensar” puede enseñarse, como plantea B. F. Skinner, entonces la autonomía y el aprendizaje autodirigido no son un don espontáneo, sino repertorios que se construyen mediante experiencias, práctica y consecuencias educativas intencionalmente diseñadas. Esta idea se inscribe en las teorías no mediacionales, que explican la conducta a partir de la relación directa entre el ambiente y las respuestas observables. El condicionamiento clásico de Pavlov permite instaurar hábitos mediante señales ambientales; Watson enfatiza el entrenamiento conductual observable; Hull destaca la fuerza del hábito y la persistencia; Miller aporta la comprensión de los conflictos que pueden dificultar la independencia; y Spencer interpreta la conducta como adaptación al entorno. Skinner sintetiza estos aportes a través del condicionamiento operante, mostrando que las conductas se seleccionan por sus consecuencias y que, mediante el refuerzo adecuado, es posible fortalecer la iniciativa, la autorregulación y la toma de decisiones, permitiendo que la autonomía se desarrolle progresivamente en el aula, convirtiendo la autodirección en una capacidad observable y entrenable.
Aplicación de teorías no mediacionales para promover la autonomía y el aprendizaje autodirigido en la educación
Las teorías no mediacionales suelen ser ubicadas del lado “directivo” por su foco en variables observables y en el control de contingencias. Sin embargo, cuando se las entiende con precisión, permiten una lectura más potente: la autonomía puede ser el resultado de un proceso de aprendizaje seleccionable y verificable, no solo una aspiración. En este marco, enseñar a aprender de manera autodirigida implica pasar del control externo al autocontrol, diseñando condiciones para que el estudiante tome decisiones, se sostenga en hábitos y regule su conducta sin depender permanentemente de un adulto.
El eje no es “controlar al estudiante”, sino construir independencia mediante un diseño pedagógico que refuerce iniciativas propias, autorregistro, autoevaluación y perseverancia.

¿Qué significa “no mediacional” y por qué importa?
Según Pérez-Almonacid, las psicologías no mediacionales se definen por su enfoque en la relación funcional entre los eventos ambientales y las acciones del individuo, sin la necesidad de invocar mediadores internos hipotéticos (como "entidades mentales" que suelen utilizarse como explicación causal). Este enfoque no descarta lo biológico ni lo social, sino que afirma que el análisis psicológico debe centrarse en relaciones observables y en las condiciones históricas (ontogenéticas) del aprendizaje.
https://revistas.udea.edu.co/index.php/psicologia/article/view/350951
¿Cómo lo no mediacional puede producir autonomía?
La autonomía no se logra “soltando” al estudiante. Se construye por una secuencia:
Este recorrido permite sostener que la autonomía es aprendida y graduada, no binaria.
Cultivando aprendices autónomos
A continuacion se presenta cómo cada autor aporta a sin apelar a mediadores internos
→ Pavlov: hábitos y señales que disparan conducta
El condicionamiento clásico muestra cómo estímulos inicialmente neutros pueden convertirse en señales que activan respuestas aprendidas. En educación, esto se traduce en rutinas y disparadores ambientales: por ejemplo, “al empezar la clase, abro el cuaderno y planifico”, “al terminar, registro lo logrado”. Pavlov ayuda a entender cómo nacen hábitos que luego sostienen la autonomía.
→ Watson: objetividad y foco en lo verificable
Watson propone una psicología “objetiva y experimental” orientada a predecir y controlar conducta.
En clave educativa, su aporte es metodológico: si quiero promover autonomía, debo definir conductas meta observables (ej.: “elige tarea”, “se autorregistra”, “reformula cuando falla”) y no quedarme solo en intenciones (“que sea autónomo”).
→ Skinner: selección por consecuencias y “tecnología educativa”
Skinner sintetiza con claridad: las conductas se seleccionan por sus consecuencias (refuerzos/costos). La frase de portada cobra sentido aca: “enseñar a pensar” equivale a enseñar repertorios complejos (planificar, elegir, revisar, corregir) mediante contingencias diseñadas.
→ Hull: fuerza de hábito + impulso (persistencia)
Hull intentó formalizar el aprendizaje con variables como hábito y motivación/impulso. Aunque hoy su modelo no sea dominante, aporta una intuición potente: la autonomía real no depende solo de “querer”, sino de la fuerza de hábitos + condiciones motivacionales que sostengan el esfuerzo. Esto permite justificar por qué, en autodirección, el diseño debe contemplar persistencia (no solo elección).
→ Miller: conflictos (aproximación–evitación) y miedo al error
Miller ayuda a explicar por qué muchos estudiantes evitan la autonomía: la independencia puede activar conflicto entre deseo de lograr (aproximación) y temor a fallar (evitación). En el aula, esto se traduce en algo muy concreto: si el error se vive como amenaza, la autodirección se retrae. Por eso, el refuerzo y el feedback deben reducir evitación y sostener aproximación.
→ Spencer: adaptación al ambiente como criterio de desarrollo
Spencer aportó una mirada evolutiva donde la conducta se entiende como adaptación progresiva al entorno; incluso hay análisis históricos de su influencia en el conductismo y en el análisis del comportamiento. Con este autor podemos argumentar que la autonomía es una competencia adaptativa: se fortalece cuando el entorno “selecciona” (favorece) conductas independientes.
¿Por qué promover la autonomía y el aprendizaje autodirigido?
Promover la autonomía y el aprendizaje autodirigido no es solo una tendencia pedagógica, sino una necesidad formativa en contextos educativos cada vez más complejos. Cuando los estudiantes desarrollan la capacidad de gestionar su propio proceso, no solo mejoran su desempeño académico, sino que adquieren herramientas transferibles a la vida personal y profesional.
PRINCIPALES VENTAJAS
Mayor persistencia ante la dificultad
Los estudiantes autónomos tienden a sostener el esfuerzo frente a los desafíos, porque aprenden a regular su conducta y a ajustar estrategias en lugar de abandonar la tarea.
Desarrollo de responsabilidad académica
Al asumir decisiones sobre su trabajo (elección de estrategias, organización del tiempo, autoevaluación), se fortalece el compromiso con el propio aprendizaje.
Mejora del rendimiento a largo plazo
La autodirección favorece hábitos estables de estudio y planificación, lo que impacta positivamente en el desempeño sostenido.
Mayor persistencia ante la dificultad
La capacidad de planificar, monitorear y ajustar conductas es aplicable más allá del aula: en el ámbito laboral, social y personal.
Reducción de dependencia del docente
Cuando la autonomía se construye progresivamente, el estudiante deja de necesitar supervisión constante y puede actuar con mayor independencia.
Clima de aula más participativo
Un entorno que fomenta la iniciativa promueve mayor involucramiento y disminuye conductas pasivas o meramente obedientes.
Promover autonomía no implica retirar la guía, sino diseñar condiciones donde la independencia pueda practicarse y consolidarse. En este sentido, el aprendizaje autodirigido no surge espontáneamente: se construye a través de decisiones pedagógicas intencionales que fortalecen la iniciativa, la persistencia y la autorregulación
Y PARA GENERAR AUTONOMÍA PODEMOS APLICAR:
AHORA, UN EJEMPLO APLICADO A UNA CLASE:
Meta de autonomía: que el estudiante gestione su propio ritmo y evalúe su progreso.
Diseño en 4 semanas (observable):
Semana 1: El docente ofrece tres niveles de tareas y criterios de logro. Se refuerza que el estudiante elija su nivel y registre su trabajo.
Semana 2: Se refuerza el primer intento autónomo antes de pedir ayuda.
Semana 3: Se refuerza la corrección basada en criterios, promoviendo el auto-feedback.
Semana 4: El estudiante elige tareas, registra avances, ajusta su trabajo y entrega con autoevaluación.
Indicadores observables:
1. Elige tarea sin demora
2. Inicia sin esperar confirmación
3. Corrige sin que el docente lo haga por él
4. Pide ayuda estratégica (“me trabé en ... y probé con ....”)
Eso es: autonomía visible.